En los últimos años, el vínculo entre menopausia y salud cerebral ha adquirido relevancia, especialmente ante el aumento de consultas por quejas cognitivas. Es probable que, si atravesaste la menopausia o acompañaste a alguna mujer en este proceso, hayas escuchado frases como “me cuesta concentrarme” o “me olvido de cosas que antes recordaba sin esfuerzo”. Tales experiencias han despertado el interés científico. Por ese motivo, a continuación, analizaremos qué muestran los estudios recientes sobre los síntomas y su posible relación con el deterioro cognitivo.

Del modelo endocrino al enfoque sistémico

menopausia y salud cerebral

Durante décadas, la explicación predominante sobre el vínculo entre menopausia y salud cerebral atribuyó los cambios cognitivos al descenso del estradiol, considerado el principal mecanismo del envejecimiento neurobiológico femenino. En particular, el estradiol —la forma más activa de los estrógenos— actúa sobre regiones cerebrales asociadas con la memoria y las funciones ejecutivas. Por tanto, su disminución sostenida fue interpretada como la causa central de las dificultades cognitivas observadas.  

Ahora bien, investigaciones recientes han ampliado este marco interpretativo. Actualmente, se reconoce que las manifestaciones asociadas a la menopausia también se relacionan con cambios en la estructura y el funcionamiento cerebral. En este sentido, el componente endocrino no se descarta, sino que se integra dentro de un modelo más amplio y complejo (Maki y Thurston, 2020).

Pero… ¿Es igual para todas las mujeres?

En el contexto de la investigación, los análisis poblacionales de gran escala han introducido un matiz relevante en el debate sobre el efecto de la menopausia en el sistema nervioso. Al trabajar con muestras amplias, se ha podido evidenciar que el estado posreproductivo por sí solo no siempre se vincula con cambios claros en anatomía o desempeño mental.

Tales hallazgos obligan a considerar la diversidad de trayectorias individuales. A modo de ejemplo, la evidencia demostró que la menopausia precoz y la extracción quirúrgica de los ovarios se vinculan con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer. Es a través de esto que fue posible afirmar que tanto el momento en que cesa la función ovárica como la rapidez con la que disminuyen los estrógenos mantienen efectos a largo plazo sobre la salud cerebral (Costantino, 2023; Davids Landau, 2025).

Los sofocos nocturnos tienen algo que ver…

menopausia y salud cerebral

Además de los factores mencionados, las manifestaciones vasomotoras —como los sofocos o los sudores nocturnos— también se han relacionado con el rendimiento cognitivo. No obstante, esta relación depende en gran medida de cómo se registran estos síntomas.

Por esta razón, las mediciones fisiológicas resultan especialmente útiles, ya que permiten detectar de manera más objetiva los episodios de desregulación termorregulatoria. En particular, estudios que utilizan monitoreo ambulatorio han encontrado que una mayor frecuencia de estos eventos durante la noche se asocia con una menor eficiencia en tareas de memoria verbal.

Entonces, ¿hay deterioro cognitivo durante la menopausia?

La evidencia proveniente de neuroimagen ofrece una interpretación matizada a esta pregunta. En algunos trabajos, los eventos vasomotores se relacionan con hiperconectividad en redes implicadas en la función mnésica y con mayor activación en hipocampo y regiones prefrontales durante tareas específicas. A través de ello, es que podemos interpretar que tales cambios podrían ser en realidad una respuesta adaptativa.

menopausia y salud cerebral

Es decir que, durante dicha etapa vital, el cerebro podría estar reclutando recursos adicionales para mantener la eficiencia. No obstante, operar bajo mayor demanda también se suele traducir en mayor percepción subjetiva de esfuerzo cognitivo (Maki y Thurston, 2020).

La importancia de la integración de factores

A su vez, la interacción con variables sistémicas como el perfil cardiovascular y la regulación del estrés permite pensar el fenómeno desde una perspectiva que considera el desgaste fisiológico acumulado a lo largo del tiempo. Es decir, no todas las trayectorias parten del mismo nivel de reserva biológica, y la suma de factores metabólicos, inflamatorios y psicosociales podría amplificar la vulnerabilidad o, por el contrario, favorecer la compensación adaptativa.

Finalmente, resulta clave distinguir entre percepción subjetiva de deterioro y rendimiento medido objetivamente. En muchos casos, el aumento del esfuerzo cognitivo y la fragmentación del sueño contribuyen a una mayor conciencia de lapsos atencionales sin que ello implique necesariamente un daño estructural progresivo. Tal distinción evita interpretaciones alarmistas y orienta intervenciones focalizadas en factores modificables.

La menopausia como transición neurobiológica

Para concluir, es necesario pensar el vínculo entre menopausia y salud cerebral desde un modelo multifactorial. Como vimos, el componente estrogénico es relevante, pero no exclusivo. Las manifestaciones vasomotoras, la calidad del descanso, la regulación del estrés y el estado cardiovascular también inciden en el desempeño mental durante dicha etapa.

La pregunta central ya no debería limitarse a qué hormona descendió. Resulta más productivo indagar qué variables están modulando hoy la eficiencia cognitiva y cuáles son susceptibles de intervención. Si optimizamos estratégicamente descanso, estabilidad termorregulatoria y factores vasculares, ¿cuántas de las quejas cognitivas podrían dejar de asumirse como inevitables y comenzar a abordarse como objetivos preventivos?

Referencias bibliográficas

  • Costantino, M., Pigeau, G., Parent, O., Ziolkowski, J., Devenyi, G. A., Gervais, N. J. y Mallar Chakravarty, M. (2022). Menopause, brain anatomy, cognition and Alzheimer’s Disease. bioRxiv, 2022-10. https://doi.org/10.7554/eLife.91038.1
  • Davids Landau, M. (2025, October 28). This is what happens to your brain during menopause. National Geographic. https://www.nationalgeographic.com/health/article/menopause-brain-changes-shrinking-memory
  • Maki, P. M. y Thurston, R. C. (2020). Menopause and brain health: hormonal changes are only part of the story. Frontiers in neurology11, 562275. https://doi.org/10.3389/fneur.2020.562275