¿Puede una planta común y corriente influir en nuestro bienestar mental? En una sociedad donde la ansiedad y la depresión son frecuentes, surgen alternativas naturales que buscan ofrecer alivio. La lavanda, por ejemplo, se ha convertido en una opción interesante para quienes lidian con trastornos emocionales debido a sus beneficios calmantes. Un estudio publicado en la revista Asian nursing research, se centró en abarcar este tema, obteniendo resultados interesantes. A continuación, exploraremos los efectos potenciales de la lavanda sobre la ansiedad, la depresión y ciertos parámetros fisiológicos.
Lavanda: Más que una simple planta
La lavanda, planta de la familia Lamiaceae, ha sido valorada tradicionalmente por su capacidad para fomentar el bienestar. Su esencia, obtenida de las flores y el tallo mediante destilación, contiene más de 160 componentes, entre ellos linalool y linalyl acetate, ambos asociados con propiedades calmantes.
Se cree que su aroma relajante ayuda a reducir el estrés y mejora el estado de ánimo. Además, estudios sugieren que algunas de sus sustancias afectan a neurotransmisores como la serotonina y dopamina, lo que explicaría su potencial impacto positivo.

La lavanda para la ansiedad y depresión
En varios países, una formulación específica de lavanda llamada Silexan ha sido aprobada para tratar trastornos de ansiedad, mostrando numerosos beneficios. Debido a ello, se ha despertado el interés por comprender la eficacia de la misma como tratamiento para condiciones emocionales.
En particular, los trastornos de ansiedad y depresión son dos de los problemas psicológicos y emocionales más comunes hoy en día, los cuales suelen surgir por diversos factores sociales y biológicos. Así, varias investigaciones proponen que esta planta podría tener un impacto positivo en la reducción de los síntomas de ambas condiciones.
Evaluando el impacto de la lavanda
Para investigar a fondo el potencial y beneficios de la lavanda, un grupo de investigadores llevó a cabo una revisión sistemática y un metaanálisis muy interesante. Los autores seleccionaron ensayos clínicos aleatorizados que examinaban sus efectos en la ansiedad, depresión y ciertos parámetros fisiológicos en seres humanos.
Evaluaron la calidad de cada investigación para garantizar la precisión de los resultados. También se consideraron factores como la vía de administración (inhalación, masaje o administración oral), la duración de la intervención y el estado de salud de los participantes.
Impacto en la ansiedad y la depresión
En primer lugar, la lavanda fue significativamente más efectiva que el placebo o la falta de tratamiento en la reducción de los niveles de ansiedad, lo cual se vio en un alto porcentaje de los ensayos analizados. Las repercusiones más potentes ocurrieron cuando se aplicó por inhalación, algo que permitió a los participantes percibir una mejora en su estado emocional y menor reactividad al estrés.
La depresión y la eficacia de la lavanda

Respecto a la depresión, aunque los estudios fueron reducidos, los resultados sugieren que la lavanda tiene una influencia positiva moderada en la reducción de sus síntomas. Además, su administración oral, especialmente la formulación de Silexan, mostró un impacto mucho más notable en aquellos con síntomas de ansiedad combinados con depresión.
Sin embargo, se observó que el impacto antidepresivo de dicha planta resultaba menos pronunciado en comparación con el efecto ansiolítico. En este sentido, su efectividad podría variar según el trastorno emocional, lo que implica que es fundamental considerar el contexto clínico de cada individuo.
Parámetros fisiológicos: Correlación con los niveles de ansiedad
Además de las consecuencias en términos psicológicos, exploraron el impacto de la presente planta en parámetros fisiológicos como la presión arterial, frecuencia cardíaca y niveles de cortisol. Pese a que el impacto sobre la presión arterial sistólica fue pequeño, fue estadísticamente significativo. Sin embargo, la lavanda no mostró resultados importantes sobre la presión diastólica, el ritmo cardíaco o los niveles de cortisol. El presente hallazgo da a pensar que, aunque la misma puede influir en el estado emocional, su aporte fisiológico es menos uniforme y requiere más investigación.
La duración y frecuencia de las sesiones
Por otro lado, tanto la duración como la frecuencia de las sesiones de tratamiento impactaban en los resultados ansiolíticos. Aquellos que recibieron más sesiones de tratamiento experimentaron mayores reducciones en la ansiedad, lo que indica que la persistencia en el uso de la lavanda es un factor relevante para obtener mejores resultados. Así, se resalta la importancia de diseñar intervenciones que consideren la regularidad y duración del tratamiento.
Variación en los efectos según la salud de los participantes

Con lo dicho, su efectividad también varió en función de las condiciones de salud de los participantes. Aquellos que enfrentaban situaciones de alta ansiedad, como pacientes en unidades de cuidados intensivos o personas sometidas a procedimientos invasivos, mostraron mayores beneficios.
En contraste, los participantes sanos o quienes tenían ansiedad y depresión leve presentaron efectos menos marcados. Lo que parecería indicar que la planta estudiada podría ser especialmente útil en situaciones de alto estrés.
Limitaciones del estudio
A pesar de sus hallazgos, el estudio presenta algunas limitaciones. Una de las principales es la heterogeneidad en los métodos y características de los voluntarios en los estudios individuales, aspecto que puede afectar la consistencia de los resultados.
Además, la cantidad de investigaciones sobre los efectos de la lavanda en la depresión fue menor en comparación con los de ansiedad, acotando la comprensión completa de su potencial antidepresivo. También se observó un margen de sesgo en algunos estudios, especialmente en aquellos con menor número de participantes, lo que sugiere la necesidad de más investigaciones.
¿La lavanda como potencial tratamiento complementario?
El análisis del impacto de la lavanda proporciona evidencia de su utilidad como tratamiento complementario para la ansiedad y, en menor medida, para la depresión. Así, sus propiedades ansiolíticas se han corroborado, especialmente en situaciones de estrés elevado, mientras que sus efectos antidepresivos, aunque presentes, son menos consistentes. Además, la administración continua parece potenciar los beneficios, lo que sostiene que la lavanda podría ser valiosa en intervenciones prolongadas. Eso sí, teniendo en cuenta que no sustituye a los tratamientos más consolidados y basados en evidencia.
Entonces, ¿es la lavanda una alternativa efectiva para trastornos emocionales en la vida cotidiana? Los hallazgos son prometedores; sin embargo, se necesita más investigación para consolidar su papel en el ámbito de la psicología clínica. Si te interesa aprender más acerca de la evaluación y diagnóstico de la ansiedad, te invitamos a nuestro curso sobre el Inventario de Ansiedad de Beck (BAI).
Referencia bibliográfica
- Kim, M., Nam, E. S., Lee, Y. y Kang, H. J. (2021). Effects of lavender on anxiety, depression, and physiological parameters: Systematic review and meta-analysis. Asian nursing research, 15(5), 279-290. https://doi.org/10.1016/j.anr.2021.11.001





















