Buscar ayuda psicológica constituye un componente central en el abordaje del malestar emocional. Aun así, una proporción considerable de personas con síntomas de depresión o ansiedad no recurre a dispositivos formales ni informales de amparo. Comprender tal vínculo resulta clave para mejorar el acceso y la adecuación de las intervenciones en salud mental. En esta nota, analizaremos cómo los trastornos de personalidad se relacionan con la búsqueda de apoyo, así como las implicancias clínicas de dicho vínculo.
¿Qué se sabía hasta ahora?

Hasta el momento, la literatura sugería que los trastornos de la personalidad incidían tanto en las actitudes hacia el apoyo psicológico como en las conductas efectivas de búsqueda de ayuda. Los perfiles del grupo A (paranoide, esquizoide, esquizotípico) solían asociarse con posturas más reticentes. Por su parte, los del grupo B (antisocial, límite, histriónico, narcisista) mostraban una mayor tendencia a recurrir a servicios de salud mental, incluso cuando expresaban una disposición negativa. En contraste, los cuadros del grupo C (evitativo, dependiente, obsesivo-compulsivo) se vinculaban con una menor disposición a pedir auxilio y con posturas desfavorables hacia el respaldo.
Desde un enfoque dimensional, el neuroticismo aparecía relacionado con mayor malestar y mayor demanda de ayuda, pese a evaluaciones negativas sobre el proceso, mientras que la extroversión se asociaba principalmente con apoyo social y la responsabilidad con atención profesional. No obstante, la evidencia disponible resultaba heterogénea y fragmentaria, lo que dificultaba extraer conclusiones sólidas y justificaba la necesidad de una síntesis sistemática de mayor alcance.
¿Cómo se llevó a cabo la investigación?
La investigación se desarrolló mediante una revisión sistemática con metaanálisis, siguiendo las directrices PRISMA, un estándar internacional para la síntesis rigurosa de evidencia científica. El objetivo fue integrar resultados dispersos sobre la relación entre personalidad y búsqueda de apoyo psicológico, tanto a nivel actitudinal como conductual, incluyendo los trastornos.
Para el análisis se incluyeron 48 estudios, realizados en población adulta, que abarcaron muestras clínicas, comunitarias y universitarias. La mayoría de las investigaciones procedía de Estados Unidos y Europa, aunque también se incorporaron ensayos de Asia, Oceanía, África y Medio Oriente. En conjunto, los trabajos evaluaron trastornos de personalidad definidos por clasificaciones diagnósticas y rasgos dimensionales, así como actitudes hacia la búsqueda de ayuda. Todo ello permitió obtener una visión amplia y comparativa del fenómeno.
Hallazgos clave del estudio

Los resultados ponen de relieve la complejidad del vínculo entre la personalidad y la demanda de apoyo psicológico. Uno de los resultados centrales es la disociación entre actitudes y comportamientos. En otras palabras, ciertas personas manifestaban reticencias a nivel actitudinal, pero recurrían con mayor frecuencia a servicios de salud mental o a redes de sostén en contextos de malestar.
Este patrón, lejos de ser homogéneo, varió según el tipo de trastorno de personalidad, lo que permitió identificar perfiles con mayor propensión a buscar ayuda y otros con mayor riesgo de permanecer al margen de los dispositivos de atención. A continuación, se describen los hallazgos, diferenciando los principales grupos de perfiles clínicos.
Por grupos
En cuanto a los trastornos de personalidad del grupo A, se encontró que las personas con cuadros paranoide y esquizoide tenían actitudes más negativas y buscaban menos apoyo. Sin embargo, aquellos de tipo esquizotípico mostraban un patrón diferente, ya que solicitaban más ayuda a pesar de tener posiciones negativas.
Por otro lado, los trastornos del grupo B presentaron una mayor tendencia al auxilio, especialmente aquellos con trastorno límite de la personalidad. En cambio, los cuadros del grupo C se asociaron con actitudes negativas y menor búsqueda de sostén.
Por factores
En el análisis de los cinco grandes rasgos de personalidad, emergieron asociaciones diferenciadas entre actitudes y conductas de solicitud de ayuda. El neuroticismo se vinculó con evaluaciones desfavorables respecto a pedir sostén, aunque con una mayor utilización efectiva de recursos. Esto refuerza la disociación observada entre disposición subjetiva y comportamiento.

Por su parte, la extroversión se asoció principalmente con la búsqueda de apoyo social. Mientras que, por otro lado, la responsabilidad se relacionó con una mayor probabilidad de recurrir a atención profesional. En cuanto a la agradabilidad, los resultados indicaron actitudes más favorables hacia la idea de solicitar ayuda, sin que ello se tradujera de forma consistente en un incremento de la demanda.
Los límites de la evidencia disponible
A pesar de los hallazgos mencionados, el estudio destacó algunas limitaciones significativas en la evidencia disponible. En primer lugar, se observó una falta de ensayos longitudinales que permitieran comprender mejor la naturaleza causal de esta relación. La mayoría de los estudios incluidos eran de diseño transversal, lo que dificulta establecer conclusiones firmes sobre la dirección de las asociaciones encontradas.
Además, la mayoría de las investigaciones utilizaron medidas de autorreporte para evaluar la búsqueda de apoyo, lo que pudo haber introducido sesgos de recuerdo y deseabilidad social. En ese sentido, pocos estudios emplearon medidas basadas en observaciones externas o registros clínicos, limitando la objetividad de los resultados.
Implicancias clínicas y nuevas preguntas
La investigación subraya la relevancia de incorporar la personalidad como una dimensión central al momento de promover la búsqueda de apoyo psicológico. Considerar dichos perfiles permite diseñar intervenciones más ajustadas, capaces de reconocer que no todas las personas se relacionan del mismo modo con la ayuda, ni enfrentan las mismas barreras para acceder a ella. En este sentido, atender a las diferencias individuales resulta clave para mejorar la adecuación y la efectividad de las estrategias clínicas.
Asimismo, la disociación observada entre actitudes y conductas de búsqueda de apoyo plantea un desafío adicional para la práctica y la investigación. Abordar este desajuste requiere intervenciones que no solo trabajen sobre las creencias o resistencias subjetivas, sino también sobre los patrones conductuales implicados. A futuro, estudios longitudinales y diseños más sensibles al contexto social y cultural permitirán comprender mejor cómo estos procesos se despliegan a lo largo del tiempo y en distintos escenarios.
Referencia bibliográfica
- Szücs, A., Lam, R. H. X., Tang, W. S. W., Zhou, L., Lazarus, M., Maier, A. B. y Valderas, J. M. (2025). Personality and help-seeking for psychological distress: a systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 15, 1405167. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2024.1405167





















