Las enfermedades autoinmunes afectan a millones de personas en todo el mundo, pero con una notable disparidad entre sexos. Específicamente, cerca del 78 % de los casos se registran en mujeres. Tal diferencia ha despertado el interés de la comunidad científica durante décadas, motivando múltiples investigaciones orientadas a comprender las causas subyacentes de dicha tendencia. A continuación, analizaremos las razones detrás de la alta prevalencia de enfermedades autoinmunes en las mujeres.

Primero… ¿Qué entendemos por enfermedad autoinmune?

En condiciones normales, el sistema inmunológico protege al cuerpo de infecciones y enfermedades al reconocer y destruir agentes extraños, como las bacterias y virus. No obstante, cuando dicho sistema ataca por error a sus propias células y tejidos, estamos frente a una enfermedad de tipo autoinmune. Es decir, el cuerpo no logra distinguir entre las partes sanas y los invasores extraños.

Tales cuadros son altamente debilitantes y no tienen cura. Además, los tratamientos actuales solo ofrecen una eficacia moderada y aumentan la vulnerabilidad de los pacientes a infecciones graves debido a la inmunosupresión prolongada. Como resultado, las enfermedades autoinmunes causan una disminución significativa en la calidad de vida, influyen sobre el nivel de funcionalidad y generalmente requieren de visitas médicas frecuentes (Goldbach-Mansky y Diamond, 2022).

¿Qué factores las causan?

Los motivos exactos no se comprenden con claridad, pero se cree que son el resultado de una combinación de factores genéticos, ambientales y hormonales. Respecto a ello, se ha demostrado que ciertos genes incrementan la susceptibilidad, y que las mujeres tienen más probabilidades de portar tales cargas genéticas. En suma, las hormonas sexuales, como los estrógenos, influyen en la función del sistema inmunológico, contribuyendo al desarrollo de tales enfermedades (Desai y Brinton, 2019).

Prevalencias de sexo en las enfermedades autoinmunes

En la actualidad, afectan aproximadamente a entre el 5 % y el 8 % de la población mundial, y como mencionamos anteriormente, la mayoría de los diagnósticos se concentran en la población femenina. Un dato no menor es que constituyen una de las principales causas de muerte entre las mujeres jóvenes y de mediana edad. Asimismo, un gran porcentaje de los pacientes que poseen más de una afección de este tipo son también del sexo femenino (Abend et al., 2025). A continuación, analizaremos los posibles motivos de la alta prevalencia en dicha población.

Etapas hormonales: Un posible vínculo

Enfermedades autoinmunes y la alta prevalencia en mujeres

A lo largo de su vida, las mujeres experimentan al menos dos cambios endocrinos significativos: la pubertad y la menopausia. Durante esta última, los niveles de estrógeno disminuyen, incrementando la producción de citocinas proinflamatorias y disminuyendo las antiinflamatorias. Lo anterior, en parte, podría explicar por qué las mujeres posmenopáusicas tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes, como ser la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide.

Por otro lado, durante el embarazo, se atraviesa una transición adicional. En tales casos, la concentración de estrógeno en el plasma aumenta, lo que, en ocasiones, suprime las respuestas inmunitarias mediadas por ciertas células. Además, el estrógeno estimula la producción de anticuerpos, explicando, en parte, por qué las mujeres embarazadas son más propensas a enfermedades mediadas por anticuerpos, como el lupus eritematoso sistémico. Podemos decir entonces que, las transiciones endocrinas, tienen un impacto importante en el sistema inmunológico afectando su susceptibilidad para desarrollar enfermedades de esta índole (Desai y Brinton, 2019).

Una perspectiva evolutiva: ¿El costo de una ventaja adaptativa?

Además de los factores hormonales y genéticos, algunos científicos han planteado una interesante hipótesis evolutiva para explicar este fenómeno. Según la misma, el sistema inmunológico de las mujeres habría evolucionado para ser más sensible y reactivo, actuando como una defensa crucial contra infecciones durante el embarazo, el parto y la lactancia. Aunque esta hiperactividad resultaba beneficiosa para la supervivencia de la madre y el bebé en contextos premodernos, podría haber aumentado el riesgo de que el sistema inmunológico pierda regulación y ataque al propio organismo.

Por otro lado, se destaca el rol del cromosoma X, que contiene múltiples genes vinculados al sistema inmune. Dado que las mujeres poseen dos cromosomas X, y algunos de estos genes pueden escapar al proceso de inactivación, se produce una mayor expresión de ciertas proteínas, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar respuestas autoinmunes.

En conjunto, la hipótesis sugiere que las ventajas biológicas que han acompañado la evolución del cuerpo femenino podrían tener como contrapartida un mayor riesgo de desarrollar tales condiciones (Kronzer et al., 2021).

¿Qué sucede con esta afección en los hombres?

Enfermedades autoinmunes y la alta prevalencia en mujeres

Si bien la mayoría de los diagnósticos recaen en mujeres, los hombres no están exentos de riesgos. De hecho, diversas investigaciones han mostrado que, cuando los hombres las desarrollan, tienden a experimentar una progresión más rápida, una mayor carga inflamatoria y un grado más severo de neurodegeneración. Esto se ha observado, por ejemplo, en afecciones como la esclerosis múltiple.

Diferencias en la gravedad y evolución de las enfermedades autoinmunes

Dicho patrón insinúa que, aunque los factores hormonales protegen parcialmente a los hombres de desarrollarlas con la misma frecuencia, una vez que la se manifiestan, su evolución tiende a ser más agresiva. Tal diferencia podría deberse, a que los hombres no atraviesan los mismos cambios endocrinos cíclicos que las mujeres, los cuales modulan el sistema inmunológico de manera dinámica a lo largo de la vida.

Por lo tanto, podemos decir que las enfermedades autoinmunes no solo se comportan de forma distinta entre mujeres y hombres en términos de prevalencia, sino también en cuanto a severidad y evolución (Desai y Brinton, 2019).

Conclusión

En definitiva, la alta prevalencia de enfermedades autoinmunes en mujeres no debería atribuirse a una única causa. Más bien, surge de una compleja interacción entre factores hormonales, genéticos, evolutivos e inmunológicos que afectan de manera diferenciada a ambos sexos.

Por lo tanto, comprender esta disparidad de sexo no solo es clave para avanzar en la investigación biomédica, sino también para diseñar tratamientos más efectivos e integrales. Para aprender más sobre esta enfermedad neurodegenerativa, sus bases neurológicas y el proceso diagnóstico, te recomendamos nuestro curso sobre demencias.

Referencias bibliográficas

  • Abend, A. H., He, I., Bahroos, N., Christianakis, S., Crew, A. B., Wise, L. M., Lipori, G. P., He, X., Murphy, S. N., Herrick, C. D., Avasarala, J., Weiner, M. G., Zelko, J. S., Matute-Arcos, E., Abajian, M., Payne, P. R. O., Lai, A. M., Davis, H. A., Hoberg, A. A., Ortman, C. E., Gode, A. D., Taylor, B. W., Osinski, K. I., Di Florio, D. N., Rose, N. R., Miller, F. W., Tsokos, G. C. y Fairweather, D. (2025). Estimation of prevalence of autoimmune diseases in the United States using electronic health record data. The Journal of Clinical Investigation, 135(4). Doi: 10.1172/JCI178722
  • Desai, M. K. y Brinton, R. D. (2019). Autoimmune disease in women: endocrine transition and risk across the lifespan. Frontiers in endocrinology, 10, 265. Doi: 10.3389/fendo.2019.00265
  • Goldbach-Mansky, R. y Diamond, B. (2022). Insights in autoimmune and autoinflammatory disorders: 2021. Frontiers in Immunology, 13, 1092469. Doi:10.3389/fimmu.2022.1092469
  • Kronzer, V. L., Bridges Jr, S. L. y Davis III, J. M. (2021). Why women have more autoimmune diseases than men: An evolutionary perspective. Evolutionary applications, 14(3), 629-633. Doi: 10.1111/eva.13167